Jardín Amadori

  • Jardín Amadori
    Superficie Jardín: 3.700 m2
    Año Construcción: 2008
    Ubicación: Santiago, Chile
    Arquitecto casa: 57 Studio

Nombre proyecto: Jardín Amadori

Superficie jardín: 3.700 m2

Año Construcción: 2008

Ubicación: Santiago, Chile

Arquitecto casa: 57 Studio

 

Este jardín tiene aproximadamente 3000 m2 y se ubica en un sitio urbano. El emplazamiento de la casa estuvo condicionado por dos aspectos: la presencia de un peumo muy añoso y la necesidad del propietario de contar en el acceso al lugar con un espacio amplio para estacionar autos. Esto significó que la edificación fue desplazada de su ubicación original, lo que favoreció que se trabajara en un jardín interior de buen tamaño.

El diseño hizo participar algunos de los árboles añosos que existían en las casas vecinas (hayas, peumos y una araucaria). Para conseguir integrarlos con el nuevo entorno, se abrieron las vistas y así se incorporaron al jardín.

El trazado del jardín se relaciona directamente con la casa: cada uno de los espacios interiores guarda relación con el exterior. La arquitectura de líneas limpias, despojadas de adornos, permite que el diseño de los volúmenes de la vegetación se vinculen fácilmente con el orden arquitectónico.

La plaza de acceso, que es de adoquines, dura y bastante amplia, se trabajó con setos de boj en direcciones octogonales y paralelas a los trazados de la casa. Luego están los macizos que organizan los espacios, envolviendo los muros blancos o las vigas y vinculándose con la arquitectura ya sea por continuidad o por contraste.

El jardín está formado por una secuencia de patios por los que se desplaza el caminante. Hay espacios más abiertos, otros más cerrados y otros en desnivel. Según los diferentes usos que se les da, cobran un carácter más íntimo o más público. A grandes rasgos, se trata del lugar de la piscina, del gran prado que cuenta con un espejo de agua, del jardín de los dormitorios y del jardín de la sala de estar. Aquí no existen caminos: el recorrido consiste en avanzar libremente de un espacio a otro del jardín, donde cada uno presenta una identidad propia que, sin embargo, no afecta la unidad creada en el total.

El jardín del comedor se proyecta hacia el espejo de agua que se fortalece con la fina textura de sus plantas (mayoritariamente verónicas y éricas). El jardín de piedras tiene pequeños espejos de agua para generar una relación con la piscina ubicada detrás de los macizos de arbustos.